El cerebro también es necesario para mejorar el cuerpo con ejercicio

Un estudio reciente publicado en Neuron[i] acaba de revelar que el hipotálamo actúa como un director de orquesta detrás de los beneficios del ejercicio de resistencia en nuestros músculos y metabolismo general. Imaginemos que, mientras corremos, no solo fortalecemos el cuerpo directamente, sino que estamos enviando señales cruciales a un núcleo específico del cerebro que, a su vez, orquesta las mejoras fisiológicas en el músculo.



Los investigadores, utilizaron ratones sometidos a un riguroso protocolo de ejercicio de resistencia en cinta ergométrica (treadmill). Durante tres semanas, los animales realizaron sesiones diarias submaximales de 30 a 60 minutos a velocidades constantes de entre 15 y 20 metros por minuto, con pruebas de resistencia semanales: la velocidad aumentaba gradualmente de 10 a 30 m/min en una pendiente del 15%, mientras se medía el VO2 máximo y el cociente respiratorio. Algunos ratones también tenían acceso voluntario a ruedas giratorias para ejercicio libre. Este diseño técnico permitió analizar con precisión cómo el ejercicio repetido transforma no solo los músculos, sino también el cerebro.


El núcleo ventromedial del hipotálamo (VMH), con sus neuronas SF1, se activó especialmente al final de cada sesión de ejercicio. Con el entrenamiento, estas neuronas ganan en excitabilidad intrínseca, densidad de sinapsis excitatorias y expresión del factor neurotrófico BDNF, un marcador de actividad neuronal. Sorprendentemente, si se inhiben estas neuronas se bloquean los cambios transcripcionales en el músculo esquelético, y desaparecen las mejoras en resistencia, distancia recorrida y eficiencia metabólica. Al contrario, estimularlas acelera las ganancias en resistencia, eleva la glucosa sanguínea y optimiza el metabolismo.


Desde siempre, la Neurociencia ha entendido el ejercicio como un estímulo directo al cuerpo, capaz de remodelar músculos, hígado y corazón y al cerebro, fomentando neurogénesis y plasticidad. Sabíamos que ciertas señales periféricas, como las miocinas o la depleción de glucógeno, el IGF1 hepática o el lactato, retroalimentan al cerebro. Pero que cambios en el cerebro influyan después en el músculo y el metabolismo es una novedad revolucionaria. Este estudio demuestra que las neuronas VMH SF1 "codifican" la historia de entrenamiento mediante plasticidad sináptica, convirtiendo al sistema nervioso central en un controlador activo, no solo un receptor pasivo. ¡Es un cambio muy importante, radical, en la fisiología del ejercicio!


Este hallazgo refuerza la idea que la hormesis (dosis moderada de ejercicio al que nos adaptamos) opera también a través del cerebro, mediando resiliencia metabólica. En seres humanos, podría inspirar la investigación sobre neuromoduladores que repliquen los beneficios del cardio sin mover un dedo (opinión al respecto de Coral Sanfeliú, en El Mundo[ii]).


Este bucle cerebro-cuerpo-cerebro no solo enriquece el conocimiento de la neurociencia del estilo de vida, sino que nos invita a repensar cómo el ejercicio nos hace más resistentes.



[i] Morgan Kindel, Ryan J. Post, Kyle Grose, ..., Kevin W. Williams, Erik B. Bloss, J. Nicholas Betley. Exercise-induced activation of ventromedial hypothalamic steroidogenic factor-1 neurons mediates improvements in endurance. Neuron 114, 1–12, 2026. 

 

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